El cuerpo humano es una mala hueva. No perdona nada. 3 a 5 días que uno deje de darle mantenimiento y es un ASCO. Puede una hacer ejercicio de alto rendimiento diariamente durante más de 300 días seguidos, váyasele nomás a ocurrir parar durante una semana y es como empezar de 0 otra vez. El cuerpo lo olvida todo, y que se vayan a la cola el bienestar mental y los 2000 MXN en despensa mensual, que con tanto trabajo una parasitea de su hogar.
¡Y no es solo el ejercicio! En casos particulares como los de la autora, un día, UN pinchi DIA, que no me ponga bálsamo y se me parten los labios así tormenta del desierto-con geiser-con glaciar titanic:
¡Ah! No cabe duda. La vida es difícil.
Por si fuera poco, además del deterioro físico, he descubierto que la falta de ejercicio incrementa mis niveles de intolerancia para con las estupideces de la gente.(Pleonasmo totalmente válido en este caso). Y si bien mi carácter habitual está pero bien pinchi lejos de la perfección , la reciente falta de endorfinas me ha hecho finalmente comprender por qué es algo bueno que no fuera congraciada con el don de la telekinesis...
En aras de que ningún puerquito pierda su sangre, estoy determinada a No faltar a las clases de Zumba excepto por emergencia o trabajo durante los siguientes 4 meses.
Las pasadas dos semanas falté, primero porque fui al mismísimo infierno a presentar un examen, y después porque me dio gastritis y perdí aproximadamente el 10% de mi peso. A raíz de lo cuál volvieron mis malos hábitos de criatura nocturna, que ya habían dejado de ser un problema desde que empecé a ir a Zumba-Zumba. (En realidad podría escribir todo un artículo sobre las maravillas del Zumba, incluido el incremento de mi conformidad hacia la música reggaetonera, pero lo dejaré para el próximo post que será cuando empiece a ver que se está tonificando mi cuerpo de nuevo.)


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